Solicita DEMO

Conoce los casos más destacados en España, con cifras, resultados y feedback ciudadano.

Presupuestos participativos en España.

Los presupuestos participativos en España están dejando de ser una novedad para convertirse en una herramienta consolidada de gestión municipal.
Cada año, más ayuntamientos y entidades públicas incorporan este modelo que permite a los vecinos decidir directamente en qué invertir parte del presupuesto municipal.

Pero más allá del concepto, los resultados hablan por sí solos: más participación, más transparencia y una relación mucho más cercana entre instituciones y ciudadanía.
A continuación, repasamos algunos de los casos más destacados del país y las lecciones que están dejando.

Barcelona: 30 millones de euros para decidir por distritos

El Ayuntamiento de Barcelona relanzó su proceso de presupuestos participativos 2024–2027 con una inversión de 30 millones de euros, distribuidos entre los diez distritos de la ciudad.

Cada distrito gestiona entre 2 y 3,6 millones para proyectos propuestos y votados directamente por la ciudadanía.
El proceso, apoyado en la plataforma Decidim, combina deliberación presencial y participación digital, permitiendo que cualquier vecino pueda seguir el avance de los proyectos aprobados en tiempo real.

El resultado es un modelo estable y transparente, con un alto grado de confianza ciudadana.

Valencia: récord histórico de participación

El programa VLCParticipa del Ayuntamiento de València batió récords en su última edición (2025–2026):

  • 15.364 personas registradas (un 48,8% más que el año anterior).

  • 2.700 propuestas ciudadanas recibidas.

  • 54.000 apoyos en total.

De esas ideas, 1.441 pasaron a evaluación técnica, duplicando el número del año anterior.
La clave del éxito: un proceso sencillo, visible y cercano, con comunicación clara y resultados accesibles.

Valladolid: 10 millones y 141 actuaciones seleccionadas

Valladolid ha convertido los presupuestos participativos en una política municipal estable.
En la edición 2024–2025, destinó 10 millones de euros, distribuidos en las diez zonas de la ciudad (un millón por zona).

El resultado fue la selección de 141 actuaciones ciudadanas, publicadas con detalle por barrio y tipo de inversión.
La transparencia del proceso —y la publicación pública del seguimiento de cada proyecto— ha reforzado la confianza entre vecinos y administración.

Bilbao: constancia y crecimiento continuo

El Ayuntamiento de Bilbao es un ejemplo de continuidad.
En su proceso de 2024 participaron 7.025 personas, que emitieron 59.318 votos y seleccionaron 23 proyectos con un presupuesto total de 2 millones de euros.

En la convocatoria 2026, la cifra de propuestas ciudadanas alcanzó 492, incluyendo ideas infantiles y juveniles (casi el 8% del total).
Esa diversificación demuestra que la participación crece cuando se convierte en costumbre: la ciudadanía aprende el proceso y se involucra más cada año.

Solicita hoy tu demo gratuita

O SI LO PREFIERES RELLENA EL FORMULARIO

Si quieres que te ampliemos más información puedes rellenar el formulario y nos pondremos en contacto contigo.

Lo que nos enseñan los números

Detrás de estas cifras hay algo más que participación: hay gestión inteligente y liderazgo local.

  1. Más propuestas, más legitimidad. Cuantas más ideas se recogen, más representativo es el proceso. València o Bilbao demuestran que ampliar la base de participación mejora las decisiones finales.

  2. Presupuestos distribuidos = confianza. Asignar partidas por barrios o zonas, como hacen Barcelona y Valladolid, genera una sensación de equidad territorial y reduce la percepción de centralismo.

  3. Ediciones estables = crecimiento sostenido. Los municipios que mantienen convocatorias cada año ven cómo aumentan las propuestas y la implicación. La participación necesita continuidad para consolidarse.

  4. Transparencia = reputación institucional. Publicar resultados, seguimientos y proyectos ejecutados refuerza la confianza ciudadana. La transparencia no solo cumple, convence.

Más que participación: gobernanza moderna y reputación política

Los presupuestos participativos no solo son una herramienta de participación, son una estrategia de gobernanza moderna.
Permiten construir una relación basada en la corresponsabilidad y la confianza, dos valores que fortalecen cualquier gestión pública.

Los alcaldes que apuestan por procesos abiertos y transparentes no solo transforman la gestión, sino que construyen liderazgo y estabilidad política.
Cuando un vecino ve ejecutado el proyecto que propuso o votó, siente que su Ayuntamiento escucha, cumple y responde.

Esa percepción —la de un gobierno cercano, transparente y participativo— es la base sobre la que se sostienen las administraciones más valoradas.

Conclusión: la evidencia es clara

Barcelona, València, Valladolid o Bilbao ya han demostrado que los presupuestos participativos en España funcionan.
Los datos muestran más participación, más confianza y mejores decisiones.
Y, sobre todo, muestran algo que no aparece en las estadísticas: una ciudadanía orgullosa de su municipio.

Implementar este tipo de procesos no requiere grandes recursos, sino voluntad política, planificación y la herramienta adecuada.

También puede interesarte

Logo-presupuestos-participativos
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones como reconocerte cuando vuelves a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones del sitio web te resultan más interesantes y útiles.